Sistemas Multiusuario – Thin Clients

Imagine que toda la tecnología de su organización fuera controlada por una gran computadora central, que almacenara todos los datos y archivos de sus empleados, al tiempo que administrara las aplicaciones que utiliza cada uno de ellos. En otras palabras, que los colaboradores no tuvieran que instalar nada en sus equipos pues reciben las herramientas que necesitan a través de la red de la empresa.

A grandes rasgos, esa es la propuesta de la virtualización de aplicaciones y de la virtualización de escritorios: llevar hasta los usuarios el enorme poder de cómputo de los servidores empresariales que muchas veces se desperdicia al interior de la compañía. La analista Gartner pronostica que el 15% de la inversión mundial en tecnología se destinará a estas tendencias.

Estas clases de virtualización también impulsan la adopción de computadores muy básicos para que los empleados ‘extraigan’ del servidor los recursos que necesitan. Estos se conocen como ‘clientes livianos’.

Estas máquinas no utilizan discos duros ni tienen partes móviles, como ventiladores. Además, sus características técnicas son muy limitadas pues se busca brindar mayor eficiencia en los recursos al menor costo posible. Al fin y al cabo, el servidor empresarial es el encargado de procesar los datos, almacenar los archivos y entregarles los programas que necesitan.

Estas son algunas claves para usar estos equipos en su organización.

¿Qué beneficios ofrecen los clientes livianos?
Estos equipos aprovechan los beneficios en la gestión de redes virtualizadas. Ya no es necesario que un técnico ponga en cada computador aquellos programas que necesitan los usuarios. Con instalarlos una sola vez en el servidor, todas las personas pueden comenzar a utilizarlos.
Cuando llega un nuevo empleado, el departamento de sistemas solo debe conectar el cliente liviano a la red, para que la persona pueda sentarse a trabajar. Todo esto en pocos minutos.
La empresa adquiere más control de sus datos, pues puede poner permisos para que los empleados no copien ni envíen información. Si hay un corte de energía que apaga a los clientes livianos, la persona retomará su trabajo -en el punto donde se encontraba y así no lo hubiera salvado- con solo acceder a su cuenta desde otro equipo.
Como los usuarios no pueden instalar programas, se eliminan los riesgos de virus y de programas malignos.

¿Son menos costosos?
Aunque tengan menos componentes tecnológicos, los clientes livianos no necesariamente son más baratos: Su costo puede ser similar al de un PC de una gama media o baja.

En este sentido, las empresas también deben adecuar sus servidores y adquirir un sistema de virtualización. Es como cuando apretamos el extremo de un globo: De inmediato se inflará el otro lado. La inversión en mejorar los sistemas empresariales podría ser equivalente al de la compra de computadores con mejores características técnicas.

El verdadero ahorro está en su administración a largo y mediano plazo. Por ejemplo, las empresas ya no deben destinar varias personas para que instalen nuevos programas o buscar virus en cada puesto de trabajo.



¿Cuál es la vida útil de un cliente liviano?
Como no tienen partes internas móviles, más expuestas al desgaste, estos equipos tienen un tiempo de vida útil mucho mayor al de computadoras personales y portátiles. Mientras que una computadora empresarial ofrece un nivel de servicio adecuado durante 3 ó 4 años, los clientes livianos fácilmente duplican esa duración. Según el trato de los usuarios, estas máquinas podrían cumplir con las funciones que requiere la organización hasta por 10 años.

¿Los clientes livianos reemplazarán a las computadoras tradicionales en las empresas?
Los expertos concuerdan en señalar que es poco probable que esto suceda, ante las enormes diferencias de los trabajos que se realizan dentro de una compañía. Las empresas deben buscar una mezcla de equipos que satisfagan las necesidades particulares de cada usuario. Por ejemplo, un diseñador que maneja grandes archivos podría optar por una estación de trabajo; un representante de ventas, por un portátil que no lo ate a su oficina, y un operario, por un cliente liviano.




Fuente: empresas.it